Pero después de reflexionar y leer también muchas aportaciones, nuestra postura ha variado sensiblemente. Eso no quiere decir ni mucho menos, que no vayamos a compartir lo que desde CONBICI se acuerde y se defienda, si no que simplemente, queremos exponer nuestra postura.
Como digo, hemos entendido que debíamos rectificar nuestra postura y queremos por ello exponer lo que pensamos, sin que esto deba ser entendido como un disentimiento de lo expresado por CONBICI hasta la fecha, si no como modo de contribuir al debate.
Por ello
entendemos que desde CONBICI deben ser propuestas las aceras como espacios únicamente transitables por peatones, con la excepción que ya todo sabemos de las zonas peatonales, que si pueden ser permeables a la circulación ciclista, por la enorme vesartilidad que da a la bicicleta poder atravesar zonas de este tipo en sus recorridos y siempre bajo determinadas condiciones. Además en este punto, hay pleno acuerdo con
ANDANDO (Federación de Organizaciones de Peatones -www.foroandando.org)

Para nosotras y nosotros las aceras no pueden ser consideradas bajo ningún concepto espacios de circulación, aunque fueran bicicletas, ya que es el único espacio que como peatones podemos defender sin invasión e intromisión de otros vehículos. Las aceras son espacios extrictamente peatonales y deben seguir siéndolo.
Se puede entender que facilitar el tránsito ciclista por aceras bajo ciertas condiciones puede ayudar a la movilidad en bicicleta, pero en este caso estaríamos incurriendo, a nuestro juicio, en dos errores importantes.
1- • EFECTO DESPEATONALIZADOR Y DE EXPULSIÓN DE LAS BICICLETAS DE LA CALZADA.Mientras las condiciones de los vehículos a motor se ha venido manteniendo, la Red actual de vías ciclistas desarrolla su mayor potencial en aceras-bicis construidas sobre espacios peatonales previamente existentes que ven una vez más como la práctica de andar como el modo de moverse más sano y extendido, se convierte en un suplicio con aceras muchos más reducidas, con anchos muy estrictos e incluso intersecciones ciclistas de por medio. Conviene recordar que el modo peatonal porcentualmente es el más extenso en nuestras ciudades, a mucha distancia del ciclista e incluso del motorizado.
La experiencia con la actual normativa del Reglamento General de Circulación (en adelante RGC) nos dice que en nuestros municipios siguen utilizando fórmulas que expulsan a la bicicleta de la calzada, con el desarrollo de infraestructuras segregadas y en la mayor parte de los casos sobre las aceras. Lo que permite a los automovilistas tener el camino más libre de obstáculos.
Eso ha sido lo que ha venido ocurriendo con el actual RGC que prohibe de manera explícita en su
Artículo 121.3. La circulación de toda clase de vehículos no está permitida por acera.Como decíamos antes, si echamos un vistazo a las infraestructuras ciclistas de nuestras ciudades, el 90% de ellas son segregadas y de estas a su vez, una parte muy importante se han construido sobre las aceras.
La gran cantidad de obstáculos que técnicos y políticos ven cuando se plantea una vía ciclista, va relacionado siempre con no quitar espacio al coche. Lo más impopular.
Siendo realistas, es evidente que los cambios de hábitos requieren de un tiempo y un proceso, pero los principios y objetivos se deben tener muy claros. Para promocionar la bicicleta como un medio de transporte y poder defender a los y las ciclistas como usuarios/as de pleno derecho en la vía pública la solución está en la pacificación del tráfico, en quitar protagonismo y espacio al coche y no en buscar
soluciones "sucedáneas" para sentirnos más seguros en nuestros desplazamientos por las aceras.
Por tanto, facilitar el tránsito por las aceras puede tener un efecto perverso, pues si hasta ahora se optaba por construir aceras-bici muy cuestionables e incluso indeseables, con esta medida se puede facilitar que ya ni siquiera se planteé la pacificación del tráfico y construcción de vías ciclistas. ¿Para qué? Sí por las aceras ya se puede, no realizo ni una zona 30 y vía ciclista más.Es desaconsejable por ello que la
Alianza Peatón-Ciclista a la hora de ir ganando espacio y protagonismo en las calles, se convierta en la
Competencia Peatón-Ciclista por los espacios peatonales.
De esta manera medidas que a priori se desarrollan para favorecer la movilidad sostenible y la bicicleta en particular, pueden conducir a mejorar las condiciones de circulación para los vehículos a motor, ya que desaparecen de la calzada las bicicletas.
Para nosotras y nosotros el objetivo no es tanto el de circular por vías para bicicletas, si no más bien el de circular en bicicleta en condiciones adecuadas de comodidad, seguridad y atractivo del itinerario, y eso no incluye las aceras.
De esta manera estas medidas contribuyen a:
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Una Cultura Ciclista errónea que va calando poco a poco en los/as potenciales usuarios/as, de modo que si no existe una vía específica y segregada, incluyendo la circulación por aceras, no hay manera de moverse en bicicleta.
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Una Cultura del Espacio Público equívoca que va renunciando a exigir calles para todos, entregando todavía más el protagonismo y el espacio público a los coches, mientras el resto de usuarios y usuarias, ciclistas y peatones luchamos por las migajas (las aceras).
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Una Cultura Motorizada que exige de manera desproporcionada, aún más prioridad para su tránsito, devorando el espacio público sin que se pueda cuestionar su ilegitimidad de ningún modo.
2- LA BICICLETA NO PUEDE SER NUNCA UN FIN EN SÍ MISMA. TODAS Y TODOS SOMOS ANTES QUE NADA, PEATONES.
Entender que por facilitar bajo ciertas condiciones la circulación o el tránsito por aceras normalizando su uso, es un avance para los intereses de las y los ciclistas nos parece apartarse de la filosofía que como entidades ciclistas debemos tener. Es decir, para nosotras y nosotros, la bicicleta no es un fin en sí mismo, sino que más bien es una herramienta de movilidad sostenible y habitabilidad de los espacios públicos. Empeñarse en crecer a costa del peatón, traiciona nuestros mismos postulados. Incluso es indeseable, mientras el coche continua en la senda del crecimiento. No seamos
"talibanes de la bicicleta", no se puede crecer a costa de cualquier cosa. Se debe crecer a costa siempre del coche. Esa es nuestra guerra.
En este mismo sentido no debemos ser ingenuos e ingenuas. La normativa se hace para evitar en la medida de lo posible las conductas erróneas y peligrosas. Entre los y las ciclistas cotidianos/as existen también usuarias/os que no respetan, no ya la normativa, si no la reglas básicas de convivencia en el espacio público. Y eso con la actualidad la normativa, que como decimos más arriba, es totalmente restrictiva. Es más, venimos observando como ultimamente el pequeño "avance" (por no decir ínfimo) de la movilidad ciclista se ha convertido en un acoso a los y las viandantes, como sí fueran un estorbo. Así acabamos replicando las conductas indeseables que los y las automovilistas tienen con los y las ciclistas, pero esta vez, de los y las ciclistas con los y las viandantes.
¿Acaso no somos conscientes que antes que nada, todas y todos somos peatones?